Trucos para escribir

Si te has animado a redactar tus primeros relatos, o eres más valiente y quieres lanzarte con tu primera novela, aquí tienes unos cuantos trucos y consejos para poder sacarle el mejor partido a tus textos. Recuerda que si quieres aprender mucho más, puedes acceder a mis talleres de escritura y descargar vídeos y material didáctico con el que lograrás alcanzar los objetivos que te propongas a la hora de escribir.

 

Aquí tienes un índice de los artículos que encontrarás en esta sección:

 

1. Herramientas del Escritor.

2. ¿Cómo crear personajes creíbles para tus relatos?

3. Recursos Narrativos para Escritores.

4. El síndrome de Mary Sue (o Gary Stu).

5. La importancia de un buen título para tu obra.

6. Trucos del Escritor.

7. Editoriales. ¿Publicar a toda costa o buscar otras alternativas?

8. Autoedición. ¡Cuidado con lo que publicas!

9. Editoriales. ¡Ojo, que no te timen!

10. Editoriales. El timo de los concursos de relatos.

 

 

 

 

Editoriales. El timo de los concursos de relatos

Buenos días, amigxs

 

Es cierto que hacía tiempo que no escribía en mi blog, pero era porque no encontraba un tema que pudiera interesaros a la hora de leer el artículo. Sin embargo, se da el caso de que hoy he visto algo publicado en Facebook y se me ocurrió hablar de ello, ya que es un asunto recurrente para muchxs escritorxs que comienzan a desarrollar sus textos y tienen la esperanza de comenzar a abrirse paso entre el público. El tema del que voy a hablar es de la ESTAFA de los concursos de relatos y microrrelatos de supuestas editoriales, que no son más que listillos y listillas que quieren sacar unos euros a costa del trabajo ajeno.

En realidad, entiendo que cuando se empieza a escribir se tiene mucha ilusión por lograr el ansiado sueño de que te publiquen y poder presumir de ello con tus allegados y tus amistades. Pero cuando se participa en un evento de esta índole, hay que hacerlo con sumo cuidado. Hay que tener en cuenta que estas “pseudoeditoriales” sólo buscan un beneficio instantáneo, ya que luego, una vez que venden los ejemplares que quieran del libro en cuestión, desaparecen del mapa. Para explicároslo mejor, voy a haceros una síntesis.

  1. Estas pseudoeditoriales no son más que un grupo de dos o tres personas –a veces sólo una- que se reúnen con la intención de engañar y embaucar a lxs escritorxs noveles para que les manden relatos y publicar una antología.
  2. Con las plataformas de edición que existen hoy día, es muy fácil publicarlos en formato digital y en formato de papel. Una vez maquetado el libro, lo suben a estas plataformas y lo ponen a la venta.
  3. No gestionan los derechos de autor, como es de ley, y simplemente absorben el trabajo de otrxs para sacar el máximo beneficio ÍNTEGRO para ellxs.
  4. Con las excusa de que varios relatos serán publicados, se aseguran un número mínimo de ventas, ya que cuentan con que lxs propixs autorxs comprarán la obra y también adquirirán varios ejemplares para venderlos entre sus amigos y familiares, con lo que cada autor/a puede llegar a vender hasta 20 o 30 ejemplares. Si eso lo multiplicas por el número de escritorxs que componen la antología –por ejemplo 10-, tendríamos una cifra de 200 o 300 ejemplares vendidos. Negocio redondo, ¿no os parece?
  5. Por normal general, una vez pasan los meses y no se venden más libros, estas editoriales se esfuman como por arte de magia. A veces, incluso toman nuevos nombres y se camuflan como nuevas editoriales para seguir haciendo la misma guarrada a más gente. Así, sin escrúpulos.
  6. La editorial en cuestión está OBLIGADA a hacer liquidaciones a lxs autorxs participantes de los beneficios correspondientes por la venta del libro. Si hay diez escritorxs, pues se dividen entre diez, menos el porcentaje que se queda la editorial. Eso es lo que dice la ley, pero estas estafadoras editoriales no lo cumplen.

En fin, como podréis observar, hay que tener muchísimo cuidado con dejarse llevar por el impulso de querer publicar cuanto antes tus relatos. Es mejor estudiar bien con quién se va a hacer, a quién le vas a ceder tus derechos de autor y si esas editoriales son de confianza o no. Para saberlo, investiga bien en las Redes Sociales e internet; es muy fácil encontrar información sobre cualquier hoy día en Google.

Espero que este artículo os ayude a no caer en las redes de estos especuladores de la literatura y sepáis ser pacientes con vuestro trabajo.

 

Un saludo

 

J.R. Navas

Editoriales. ¡Ojo, que no te timen!

Buenos días, amigxs.

 

Desde que comencé  a escribir, siempre quise disfrutar de la sensación de ver mis obras plasmadas en papel. Es la mayor aspiración de todx escritor/a, el poder ver todo su esfuerzo convertido en una realidad física, palpable, que se puede distribuir por librerías y hacer que el ego suba un poco, pensando ese fantástico “lo conseguí”.

Es evidente que es la máxima aspiración de todx autor/a, lograr que una editorial apueste por sus obras y conseguir que el fruto de tanto trabajo cobre forma de libro algún día. Pero, más allá de estos sueños inocentes, se esconde un negocio oscuro, fraudulento, casi mafioso, diría yo, por parte de la gran mayoría de editoriales.

Sé que este artículo no va a ser precisamente agradable de leer para muchxs de ustedes, pero sólo transcribo una realidad, vivida, por desgracia, por una gran cantidad de compañerxs de letras que conozco, y por mí mismo también. Si supierais cuántos sueños han sido frustrados por especuladores de la literatura, os aseguro que comprenderíais por qué escribo esta entrada en el blog.

Para entender bien cómo se mueve el mundo editorial, vamos a dividirlo en dos partes: las editoriales tradicionales y las de autoedición. Aunque parezca que editar un libro es una labor fácil, os puedo asegurar que para nada es así, y que conseguir que tu obra cobre forma, a veces llega a ser una auténtica pesadilla.

Editoriales Tradicionales:

Estas forman el grupo más conocido por todxs lxs lectorxs, pues son aquellas que trabajan con el autor/a de forma acostumbrada, es decir, presentando el manuscrito, negociando un contrato de edición, maquetando y corrigiendo la obra y, finalmente, llevándola a las librerías.

En este caso, podremos distinguir dos grupos, uno que forman las grandes marcas editoriales ya conocidas (Planeta, Ediciones B, Espasa, Alfaguara, etc.), y un segundo grupo con empresas de menor relevancia, cuyos nombres voy a obviar, pues son muchas las que existen.

En el primer caso, las editoriales llamadas “grandes” no ofrecen demasiados problemas. Está claro que su prestigio les avala, pero, para autores noveles o poco conocidos, editar con estas plataformas sólo supone un empujón en la carrera del escritor, más que un beneficio económico en sí mismo.

Lograr que una de éstas edite una obra tuya es complicado al extremo, y, si por suerte lo consigues, sólo llegarás a formar parte de una lista inacabable de autores que no reciben apenas apoyo de dicha editorial. Estas “grandes”, sólo buscan el beneficio del producto llamado “libro”, aunque éste no esté escrito por un escritor, sino por escritores fantasma (ya hablaré de ellos en otra entrada) que están esclavizados por personajillos televisivos o de la farándula. En realidad, firmar con una editorial así, sólo sirve para llenar el currículum y el ego del autor.

Por otra parte, las editoriales tradicionales de menor tirada, por lo general –salvo excepciones, que las hay, aunque menos-, suelen ser editoriales de autoedición encubierta. Me explico.

Tras la máscara que pregonan de editarte la obra, luego te obligan a vender una serie de ejemplares, cuyos beneficios deberás enviarles a ellos, sin que tú veas un céntimo de esas ventas. Es decir, les estás haciendo el trabajo duro de promocionar, vender y publicitar tu propia obra, además de tener que abonarles un importe no estipulado en el contrato de edición. En mi caso, por ejemplo, fue lo que me pasó con cierta editorial cuyo nombre prefiero no mencionar en público. (Es lo que tiene la ley de protección de datos).

Editoriales de Autoedición:

Este tipo de editoriales, también salvo excepciones, son, en realidad, una forma brutal de destrozar el sueño de un escritor. Te prometen el oro y el moro, pero no apuestan nunca por tu obra, y se limitan a cobrarte un pastón para satisfacer tu ego de escritor/a novatx. Tener que pagar para que te editen tu libro es LO PEOR que puedes hacer.

Si valoras tu trabajo, debes tratarlo con mimo, amor y con respeto. No debes prostituir tu libro, vendiéndole los derechos de edición a gente que sólo quiere hacer negocio rápido contigo, a costa de tus horas y horas de esfuerzo.

Conozco muchos casos de personas que se han autoeditado sus obras con este tipo de editoriales, y sus experiencias llegan a ponerte los pelos de punta. Distribución nula, nada de beneficios –a pesar de que en el contrato te pongan que llegarás a cobrar el 100%-, y, para colmo, unas condiciones de edición tan crueles que, si quieres recuperar tu libro, prepárate un buen abogado.

Con todo esto por delante, espero que entendáis por qué cada vez hay más autorxs que se han dedicado a autopublicarse sus libros a través de plataformas digitales, como Createspace, Bubok, Lektu, Itunes, etc. Es sólo una cuestión de amor por lo que haces y de dignidad propia.

El auténtico escritor debe amar sus libros, y, por lo tanto, jamás debe permitir que nadie se aproveche de su labor y de sus sueños. Por este motivo, mi consejo es que os asesoréis bien antes de firmar ningún contrato de edición. Recurrid a la opinión de otrxs compañerxs que hayan editado con estas editoriales, buscad información en internet, etc.

Por mi parte, yo he elegido la autopublicación por voluntad propia –no me han faltado ofertas de editoriales pequeñas y de autoedición-, así controlo cuánto vendo, dónde vendo, cómo afrontar mis propias políticas de marketing, cuál es el público que me sigue, etc. Es decir, yo me lo guiso y yo me lo como todo; desde que empiezo a escribir el primer borrador hasta lo que cobro cada mes en ventas y royalties.

En fin, espero que tengáis una feliz semana y que este artículo os aclare mejor en qué mundo literario vivimos.

Un abrazo.

 

J.R. Navas

Autoedición. ¡Cuidado con lo que publicas!

Buenos días, amigxs

 

Mi entrada de hoy en el blog tiene que ver con un asunto que me ha suscitado cierta indignación últimamente, y que no es otro que la FALTA TOTAL de correcciones en algunos libros que he visto autoeditados en las plataformas de CreateSpace y Kindle Direct Publishing.

Está muy bien que la gente se anime a escribir y a crear historias, pero hacerlo sin criterio alguno y con escasa o nula rigurosidad tipo-ortográfica, hace que me plantee también hasta qué punto es importante que esxs compañerxs de letras hagan un correcto uso de dichas plataformas de edición.

Lo primero que deberían tener en cuenta es que sus obras se van a VENDER, es decir, que van a ir destinadas a un público que espera, cuanto menos, cierta calidad en la edición y en el formato del texto. Para este público, encontrarse con libros mal maquetados o mal editados es sinónimo de poca calidad, y no se van a parar a leer la historia ­–que podrá ser muy buena, por supuesto–, dado que se sienten abrumados ante una mala maquetación.

Yo mismo he comprado alguno de esos libros y me he encontrado ante historias buenísimas, pero que por culpa de la mala edición, he dejado de leerlas al cabo de unas cuantas páginas. Es más, si hay algo que me han comentado muchxs lectorxs de mis obras es que les encanta la profesionalidad con la que quedan mis libros, que nada tienen que envidiar a un libro editado con editoriales de gran tirada.

Además, si quieres ser un poco empáticx, piensa que la mala imagen de un libro autoeditado que esté mal maquetado y corregido, también hace que se estigmatice al resto de autorxs, puesto que el público pensará que todos los libros autoeditados carecen de la calidad suficiente como para ser vendidos, y perjudicas a compañerxs de letras que sí hacen todo el trabajo correctamente.

Se trata tan sólo de mirar algunos tutoriales en internet  –aunque en mi caso hice un curso de corrección ortotipográfica–, aprender algunos conceptos básicos de maquetación online y ¡voilá! Ya puedes ponerte a editar tus propios libros. No será fácil, de acuerdo, pero todo es cuestión de dedicarle tiempo y voluntad.

En cualquier caso, si no dispones de tiempo para aprender cómo corregir y maquetar tus obras, siempre puedes buscar a algún profesional que te ayude, aunque puede que te salga un poco caro. Es más, si me permites hacer algo de publicidad, por un módico precio, yo mismo puedo hacer ese trabajo, así que si te interesa, sólo tienes que contactarme a través de mi mail contacto@jrnavas.com o rellenando el formulario de contacto que está en esta web.

Tienes que tener en cuenta que la imagen que dé tu libro dirá mucho de tu calidad como autor/a, y eso puede suponer la diferencia entre que tus obras triunfen o se difuminen en la inmensidad del océano de la literatura. ¿De verdad vas a tirar por la borda una buena historia sólo por no tener tu novela bien maquetada, corregida y editada? Espero que no.

En conclusión, por mucho que digamos que escribimos porque nos gusta, también no es menos cierto que lo que nos llena de verdad es que lean nuestros libros, y si no conseguimos que éstos tengan una imagen profesional, difícilmente conseguiremos llegar a un público que le pueda interesar. Por este motivo, mi consejo es: NO PONGAS TU LIBRO A LA VENTA A MENOS QUE TENGA UN BUEN ASPECTO, POR DENTRO Y POR FUERA.

Pasad una feliz semana de verano.

Abrazos refrescantes

 

J.R. Navas

Editoriales. ¿Publicar a toda costa o buscar otras alternativas?

Hoy se ha levantado el martes con mala gana, lluvioso, ventoso y frío; bueno, al menos para los canarios, como yo, es un día frío.

El frío, esa sensación que hace que se pongan los pelos de punta, esa sensación que nos obliga de forma inconsciente a meternos entre los pliegues del pijama más grueso que tengamos, y nos dejemos sumergir entre mantas y cojines en el sofá. Sí, el frío, qué sensación más ambigua e indefinible.

Pero, ¿qué pasa cuando ese frío no es físico, sino espiritual? ¿Qué pasa cuando, después de haberte matado durante semanas, incluso meses, en realizar tu próximo libro, inicias la odisea cuasi imposible de buscar editorial? ¡Ah, amigxs! ¡Eso sí es algo que puede llegar a dejarte helado!

Después de muchos años escribiendo ―mejor o peor, eso es cuestión de gustos―, me he topado con infinidad de mensajes de editoriales de todo tipo. Desde el típico «muchas gracias, pero no estamos interesados», hasta el «Nuestra valoración de su obras es positiva […] le ofrecemos una opción especial de coedición, bla, bla, bla». Con mi última novela, LAS CONCUBINAS DEL MAL, llegué a recibir un email de una conocida editorial que me dijo, literalmente, «que era una blasfemia lo que había escrito». Vamos, todo son palabras basura.

También he visto e investigado diferentes opciones de autoedición de pago, como las que ofrecen diferentes empresas, supuestamente importantes, en las que, después de analizarlas en profundidad, he llegado a la conclusión de que las condiciones eran leoninas, por no decir algo peor.

En mi Taller de Escritura, una de mis alumnas me preguntó si era conveniente autoeditarse en Amazon, por ejemplo, o enviar el manuscrito a editoriales, a ver qué pasa. Mi respuesta fue que eran cosas diferentes, y no lo digo yo, sino las propias editoriales, que asumen que hoy día es más fácil para la gente darse a conocer a través de las redes sociales, saltándose el eslabón editorial de forma sistemática.

Autoeditarse en Amazon, Bubok, Google Play, o plataformas similares, es una forma de lograr ver nuestras obras en formato físico o digital, y, por lo tanto, nos ofrece la capacidad de llegar a potenciales lectorxs de forma independiente, controlando en todo momento el proceso de edición, maquetación, distribución y publicidad de nuestros libros. Además, también podemos controlar todos los royalties que cobraremos, sin esperar ningún informe de ventas que, en muchas ocasiones, nunca llega.

Pero ―y quiero ser objetivo, a pesar de que me considero un autor independiente―, no podemos obviar que la opción de editar con una editorial, por pequeña que ésta sea, siempre nos permitirá centrarnos más en nuestra labor de crear, y menos en las otras cuestiones que mencioné con anterioridad. Sin embargo, existe un problema: ¿cómo distinguir una buena editorial de una mala? ¿Merece la pena pagar para que te editen tu obra?

En respuesta a la primera pregunta, hay ciertos aspectos que diferencian las buenas de las malas editoriales. Lo primero, el análisis que puedan hacer de tu obra, la forma de trabajar que te propongan y, sobre todo, las impresiones que tengan otrxs autorxs de esa editorial. También tenemos que analizar las condiciones que nos propongan en un futurible contrato, por lo que recomiendo buscar asesoramiento jurídico antes de firmar nada. Recordemos que, una vez que hayamos firmado ese contrato, esa obra pasará a manos de otras personas, y puede que nos arrepintamos de haberlo hecho en poco tiempo.

En cuanto a la segunda pregunta, puedo deciros una cosa: por mucho que os aseguren que lo que vais a pagar pueda merecer la pena, os aseguro que NUNCA es así. Ni la mejor de las editoriales de autopublicación te ofrece una cobertura total de tu obra, por lo que habrá aspectos que tendrás que trabajar tú mismx, y eso ya merma mucho la capacidad de trabajo que tendrás después. Por otra parte, los costes nunca se llegan a amortizar por completo, y, tras el “subidón” inicial que puedas tener por ver tu libro en algunas librerías, pronto descubrirás que el globo se desinfla con rapidez, dejándote una sensación de vacío e inseguridad en tu interior, pues no sabrás si de verdad tu obra merecía que la prostituyeras de esa manera.

No olvidemos que somos escritorxs. Algunxs están empezando ahora, y es comprensible que cometan muchos fallos en sus textos, es normal; ¿a quién de nosotrxs no le pasó cuando comenzó a escribir? Por otra parte, los que llevamos años escribiendo, ¿qué prisa podemos tener por ver nuestros libros editados? Si tenemos los conocimientos necesarios para hacer un manuscrito decente, que no perfecto, lancémonos a autoeditar con las plataformas gratuitas que inundan internet.

Algún día, con un poco de suerte, puede que alguna editorial quiera fijarse de verdad en nosotrxs. Y si no sucede nunca, no decaigáis, porque lo importante es que escribimos por amor a las letras. Aunque nos lean diez personas, os aseguro que valen más esas diez personas que cualquier contrato irregular que hayamos firmado por la impaciencia.

En fin, amigxs, ante todo, mantengamos la calma, reciclémonos constantemente, de tal forma que mejoremos todos los días cuando escribamos, y recuerden: NO TENGAN PRISA EN EDITAR CON EDITORIALES.

Feliz semana a todxs.

Un abrazo.

 

J.R. Navas

Trucos del Escritor

Buenos días, mis queridxs lectorxs.

 

Muchas veces he leído y escuchado una frase muy común que lxs escritorxs estamos hartos de oír y ver: «un día de estos yo también voy a escribir una novela.»

¿Cuántas veces lo habré leído o escuchado? Si me dieran un euro por cada vez que ha sido así, hoy tendría un chalet con piscina. Pero, suponiendo que la persona que lo dice tiene una cierta idea sobre cómo y qué escribir, me gustaría aportar mi pequeño grano de arena para que esxs valientes puedan pulir un poco sus textos.

No me presento como gurú de nada, ni tampoco voy a exponer consejos con complejo de superioridad –bonito estoy yo para aconsejar a nadie-, sino que mi intención es la de exponer un poco algo de metodología para perfeccionarnos como escritorxs. Luego, cada cual puede hacer con esta información lo que quiera. Eso sí, a mí me ha ayudado mucho para mejorar mi escritura y dar más forma a mis manuscritos.

Veamos qué pasos hemos de seguir si queremos hacer una novela a través de métodos de escritura.

  • Cuando nos lanzamos a escribir, una vez aprendidas las herramientas básicas, tenemos que tener en cuenta aspectos de las técnicas de escritura que son de obligado cumplimiento para que el cuerpo de nuestros manuscritos quede bien definido y estructurado.
  • Tenemos que tener en cuenta que cuando escribimos algún texto, éste debe ser comprensible para el lector. Más allá de que la historia que contemos pueda ser buena, si no llega a quien lo lee de forma ordenada, puede llevar a confusión, haciendo que el lector pierda el interés en lo que lee.

Para que esto no suceda, debemos crear una estructura que lleve un orden ascendente, es decir, debemos hacer crecer la historia de forma paulatina.

¿Cómo lograremos este objetivo?

Lo esencial, a la hora de comenzar con nuestro manuscrito, es:

  1. Comienzo atractivo: Procura captar la atención del lector con una primera frase que atraiga su interés. Una vez que lo hayas hecho, desarrolla una descripción detallada de la escena, o escenas, sin redundar en detalles nimios.
  2. Introducción en la historia: Esta parte, que llamaremos “cuerpo”, la cargaremos con toda la información, diálogos y acciones necesarias para desarrollar la trama de la historia. Deberemos cuidar el equilibrio entre la información útil y la “no útil”, dando siempre prioridad a la primera.
  3. Conclusión: Para terminar nuestro relato, debemos tener en cuenta que su finalización debe ser completa, esto es, deberemos asegurarnos de que no dejamos ningún hilo de la trama sin cerrar; a menos que queramos continuar con una o varias secuelas. En ese caso, tendremos que tener claro de antemano qué hilo o hilos vamos a dejar en el aire, de tal manera que captemos la atención del lector para las siguientes obras.

 

Pero si aún no tenemos claro por dónde empezar, entonces volveremos a lo primero que tenemos que tener en cuenta.

 

  1. La Idea: La Idea es el tema sobre el que vamos a construir la trama de nuestra historia. Ésta puede ser real o ficticia, pero, en cualquier caso, siempre tendremos que tener en cuenta la Idea para mantener un hilo coherente en el que desarrollaremos la historia. Una Idea puede darnos una o varias tramas, y debemos llevar un orden en el desarrollo de las mismas. Para esto, fabricaremos ESCENAS.
  2. Las Escenas: Cuando queremos desarrollar una trama, o varias, en torno a una Idea, lo primero que tendremos que hacer es fabricar las escenas. Es decir, dividiremos las tramas en porciones que deben ir ligadas entre sí. Para hacerlo, tomaremos la Idea y la colocaremos en la cúspide de una pirámide, después, la separaremos en tantas partes iniciales como  tramas queramos añadir. A su vez, cada una de estas escenas se ligará a un desarrollo diferente, ampliando la pirámide de escenas, pero sin perder nunca el nexo entre ellas, de tal modo que, finalmente, la pirámide se invierta, llevándonos al final de la historia.
  3. Los Personajes: Para lograr que nuestro relato sea creíble para el lector, debemos definir bien a nuestros personajes, metiéndonos en su piel a lo largo de la trama de la forma más exacta posible –pensaremos como él/ella, sentiremos lo mismo, visualizaremos las acciones, etc.-

En fin, amigxs, espero que con estos pequeños detalles, les haya ayudado a dar algo más de color a vuestros manuscritos. De hecho, es una de las cosas que he enseñado a mis alumnxs del Taller de Escritura, consiguiendo resultados más que notables.

Pasen una feliz semana de escritura y lectura.

Abrazos

 

J.R. Navas

La importancia de un buen título para tu obra

Buenos días, amigxs

 

Hoy quiero traeros un tema que muchas veces no se suele tener en cuenta o, en caso de darle muchas vueltas, no se suele acertar con él. Me estoy refiriendo a uno de los quebraderos de cabeza de cualquier autor: EL TÍTULO DE LA OBRA.

Puede parecer un tema baladí, pero os aseguro que puede suponer una diferencia entre el éxito o el fracaso de vuestro trabajo. De hecho, teniendo en cuenta que no somos precisamente autores consagrados, tenemos que ser aún más cuidadosos con la elección del Título de nuestras novelas. No tenemos una gran empresa editorial detrás, apoyando nuestro trabajo y promocionándonos sin descanso, así que la imagen y la visibilidad que demos a nuestras obras debe ser más cuidadosa y reflexionada.

Recordemos que un buen título será lo primero que entrará por los ojos a los potenciales lectores, al igual que una portada acorde al mismo, por lo que si queremos que nuestro libro se venda, el título tiene que sobresalir por encima de otras opciones que el lector encuentre en la librería.

A continuación os voy a poner algunos consejos para una buena elección del título.

Normalmente, cuando tenemos la idea sobre qué queremos escribir, nos surge la primera duda a la hora de ponernos a juntar letras: ¿Qué título le pongo?

Lo primero que nos tiene que quedar claro es que el título es algo muy importante, y, por lo tanto, debemos tratarlo con delicadeza. Es el eslogan sobre el que se sustenta la idea de la novela, así que deberá dar una idea exacta de qué trata. Un título inadecuado puede ser el peor error a la hora de vender nuestro trabajo.

Entonces, ¿cómo lo elijo? La respuesta es fácil: espera a que la historia vaya cobrando forma. Una vez que el manuscrito va  tomando color, el título aparecerá solo. No es necesario tampoco resultar excéntrico a la hora de elegirlo. Sólo debe ser una idea clara del libro. A veces, con una sola palabra es suficiente para tener un título.

¿Debe ser un título impactante? Sí, siempre. Cuanto más llame la atención de tus potenciales lectores, más terreno les habrás ganado para que compren tu obra.

¿Existen títulos inapropiados? Pues sí, son los que usan palabras obscenas o malsonantes. Recuerda que el título debe impactar, no asquear. Sé sutil a la hora de elegir el título de tu obra.

Además, si podéis elegir entre varias opciones, elegid siempre la que a vosotros, como potenciales lectores, os llamaría más la atención. No opaquéis un buen título por miedo a ser demasiado directo, es justo lo que buscamos, si queremos que nuestro libro se venda.

En definitiva, si dicen que la primera impresión es la que siempre queda en la retina, no olvidéis que un buen título y una buena portada os pueden abrir el camino para que os empiecen a tomar en serio como escritores.

Feliz semana a todxs.

Un abrazo.

 

J.R. Navas

El Síndrome de Mary Sue (o Gary Stu)

Buenos días, amigxs

 

Para abrir el blog, hoy he querido traeros un tema que está cada más en uso últimamente. Lo he podido contrastar tanto en RRSS como cuando me he comprado algún libro de autorxs independientes, e incluso, con alguno de reconocidas editoriales.

Me refiero al tema del complejo de “Mary Sue” en las escritoras, y el Gary Stu en los escritores. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, no os asustéis, que voy a explicarlo a continuación –y espero que sirva para ayudaros a no caer en este error fatal-, puesto que es un defecto a la hora de escribir que puede hundir en la miseria hasta la mejor de las historias que hayáis podido inventar.

En realidad, el complejo de Mary Sue se da mucho más a menudo en las mujeres que en los hombres, aunque no quiere decir que estos no caigan también con bastante frecuencia en el error. Básicamente, este aumento en el ámbito literario femenino viene marcado por las nuevas influencias del mundo editorial, como las denominadas novelas del género chick lit (ver enlace adjunto).

Aunque existen ejemplos bastantes buenos de este género -en aumento en la actualidad, como La Chica Del Tren, de la autora Paula Hawkins-, no es menos cierto que su atractivo para las autoras más jóvenes lo convierte en un cebo perfecto para caer en el complejo de Mary Sue. Por este motivo, vamos a analizarlo a fondo para comprender sus riesgos.

  1. Hay que tener en cuenta que uno de los errores del autor novel más habituales es convertirse en el protagonista de sus propias historias. Esta forma de escribir, además, es una demostración plausible de falta de imaginación y de iniciativa.
  2. Es cierto que, normalmente, nos ponemos a escribir para evadirnos, para vivir aventuras y romances, o para expresar nuestros sentimientos y desahogarnos. Esto puede ser el motor que nos impulse a la hora de escribir, y es una poderosa razón para coger el papel y el lápiz, pero el autor debe ir más allá, salir de sí mismo y ser capaz de elaborar personajes que se alejen de él para poder explorar distintas personalidades, comportamientos y relaciones. Aunque nuestros personajes SIEMPRE tienen algo de nosotros mismos, debemos huir del protagonista-espejo.
  3. Tenemos que tener en cuenta que para los que nos conocen, es muy evidente cuando creamos como una versión mejorada de nosotros mismos, una ilusión de cómo nos gustaría ser. Debes ampliar tus perspectivas, explorar el mundo y a su gente. Desde hace unos años, una versión del protagonista-espejo que se ha convertido en uno de los errores del autor novel más común es la creación de una Mary Sue, o un Gary Stu en caso de ser varón.
  4. Mary Sue, en el mundo de la crítica literaria, es un personaje ficticio idealizado y abiertamente identificable como el alter-ego del autor. Su principal característica es la de acaparar toda la atención de la historia y cambiar elementos importantes del argumento en su beneficio sin explicación alguna. Las implicaciones negativas de la Mary Sue vienen de su tono escapista: a ojos de los lectores, tales personajes están desarrollados de forma pobre y confusa, demasiado perfectos y sin el realismo suficiente para ser interesante a alguien más que al autor. Por todo ello, la identificación de un Mary Sue en una historia original suele denotar poca habilidad literaria, aunque es típico de encontrar en trabajos de autores jóvenes o sin experiencia suficiente.

Así que, como pueden comprobar, mis queridxs compañerxs de letras, hay que tener mucho cuidado con lo que queremos representar en los protagonistas de nuestras historias. Está bien que haya una pizca de nuestra identidad en ellxs, pero sólo eso: UNA PIZCA. Convertirlxs en una proyección de lo que nos gustaría ser o de la vida que nos gustaría llevar, es, en sí mismo, un ERROR FATAL.

Eso sí, para destrozar tu obra, desde luego que no podrías elegir una forma mejor de hacerlo que con el complejo de Mary Sue.

Pasen una feliz semana.

Abrazos

 

J.R. Navas

Recursos Narrativos para Escritores

Buenos días, amigxs.

 

Cuando uno comienza a escribir –incluso cuando lleva varias obras encima escritas-, es fácil caer en multitud de errores a la hora de saber cómo estructurar nuestros textos. Solemos caer en defectos básicos de narración y de falta de desarrollo en las descripciones o los diálogos.

Cuando leo obras de autorxs independientes, siempre termino por darme cuenta de que faltan cosas, detalles, descripciones, diálogos, situaciones, escenas, etc. Es frustrante encontrarte con una buena idea que se queda en nada por esa cantidad de problemas de narración que tenemos a veces.

Pero, ¿cómo solucionarlo? ¿Qué se necesita para conseguir el equilibrio adecuado en una novela? Bien, vamos a verlo de forma pormenorizada y resumida. (Recuerda que si quieres aprender estas y otras técnicas en más profundidad, puedes apuntarte a uno de mis talleres de escritura creativa o profesional.)

  1. La claridad a la hora de escribir: Para alcanzar la claridad en un escrito nos ayudará, en primer lugar, la concisión. Un estilo conciso será aquel que se esmere en utilizar el menor número de palabras para expresar una idea con la mayor exactitud posible. Concisión implica densidad (y no brevedad), y lo contrario sería la vaguedad, la imprecisión, el exceso de palabras y de retórica.

Otra cuestión importante para alcanzar la claridad es la oralidad de la escritura. Hemos de tener presente que el lenguaje escrito se debe aproximar bastante al lenguaje oral.

  1. La naturalidad del lenguaje: Un estilo natural es el que surge del vocabulario y del nivel lingüístico de la persona que escribe, y no a través de expresiones y términos prestados.
  2. La visibilidad de lo que escribimos: Las palabras y las imágenes que evocan en nuestra mente están ligadas de forma sustancial. Las primeras explican lo que deseamos interpretar sobre las segundas.
  3. El ritmo de narración: El ritmo de la voz del narrador ha de amoldarse a lo que nos está contando. Si el ritmo está descompensado, el lector percibirá cierta somnolencia ante la monotonía de las frases o le entrará tal taquicardia que dejará el texto para hacerse una tila o irse a la cama.
  4. La voz del narrador: La voz del narrador ha de pasar inadvertida en lo posible (sobre todo cuando lo que se escribe es una novela), porque si continuamente llama la atención sobre sí misma, el lector se distraerá de la historia que le están contando y fijará su atención en las modulaciones atípicas de la voz, perdiendo el hilo de la narración propiamente dicha.
  5. La empatía narrador-personajes: Expresar los sentimientos siempre ha sido una dificultad para el ser humano. Si ya cuesta expresarlos en voz alta, mucho más cuesta hacerlo de forma escrita.

La empatía es fundamental para ponernos en el lugar de los personajes con los que vayamos a trabajar en una creación literaria, pues, cuanto más nos metamos en su piel, mejor podremos expresar sus sentimientos a lo largo de la obra, otorgando más credibilidad a lo escrito.

  1. La composición de la estructura del texto: Este concepto profundiza en la forma de estructurar el discurso narrativo para que cualquier cosa que contemos adquiera interés y relevancia. Es decir, vamos a construir un edificio sólido donde el estilo y los recursos expresivos de cada uno de ellos puedan sostenerse a la hora de narrar.

La forma de engarzar los diferentes elementos del discurso es lo que llamaríamos la composición. Resulta una cuestión fundamental, porque la manera en que lo hagamos va a influir directamente en el sentido del texto.

  1. El trato del tema de la obra: Los grandes temas para escribir no existen. Lo importante en el relato es la trama, esto es, cómo se organiza artísticamente la historia en el discurso y el tratamiento que se le da a la idea.
  2. Las escenas: Un relato se compone de escenas encadenadas. Puede ser una sola escena para un relato ultrabreve, pero habitualmente son más, para permitir un planteamiento, un nudo y un desenlace.

Así pues, las palabras construyen frases, que se encadenan formando escenas, y estas a su vez relatos o novelas.

  1. Los diálogos: El diálogo suele aparecer en la narrativa actual más como un escaso objeto de lujo que como lo que es: una herramienta de trabajo fundamental para crear ficciones.

La diferencia que más peso tiene entre el diálogo narrativo y el teatral (su antecesor) es la presencia o ausencia de narrador. En el teatro los personajes sólo se tienen a sí mismos para explicarse: sus palabras, sus gestos, sus acciones deben dar al espectador la información necesaria para comprender la historia que se cuenta.

En la literatura el narrador puede hacerse dueño de ella, a veces el narrador se esconde tras sus personajes, les permite hablar, discutir, comentar, mostrarnos su historia. El narrador deja entonces de ser un dios para pasar a ser un mero ayudante de la acción que interviene sólo cuando es indispensable; nos guía hacia uno u otro lugar de la escena y cuida del decorado, pero es casi tan espectador como nosotros.

  1. El punto de vista del narrador: El punto de vista es el ángulo de visión que adopta el narrador para contarnos la historia. Por eso se habla también de focalización: el punto óptico del narrador se convierte en un foco que alumbra a los personajes y sus acciones.
  2. Los personajes: Al principio dan miedo, todo escritor lo sabe. Uno se introduce en un personaje y no sabe cómo va a acabar, ni si algún día saldrá de su piel. Parece una catarsis, un viaje astral, una transubstanciación, la famosa abducción de la que los crédulos hablan, alguna de esas historias en las que uno nunca ha creído.

Vivirlo en las propias carnes da vértigo, qué duda cabe. Pero sólo las primeras veces. Luego le coges el gusto, y te zambulles sin miedo en los más diversos especímenes (depravados, violentos, tiernos, amorosos, envidiables, envidiosos, estúpidos...), hasta el extremo de no querer volver a tu ser habitual, tan aburrido, tan monótono, tan cotidiano.

Hay que saber cómo se alcanza ese estado de otredad en el que el escritor se sumerge cada vez que narra una historia, y que acaba convirtiéndose en un proceso automático, casi mecánico. Conocerlo nos puede ayudar a propiciarlo cuando las cosas no funcionen como deberían.

  1. Los géneros literarios: El estudio de los géneros puede ser de muchísima utilidad al escritor, porque le permitirá escoger el papel pautado al que mejor se adapte la historia que quiere contar.

Tenemos que aprender a graduar las narraciones en una escala ascendente que va de lo probable a lo improbable, de lo improbable a lo posible y de lo posible a lo imposible.

En fin, como podéis observar, estos conceptos básicos deben acompañarnos en cada momento cuando estamos creando una obra literaria. Dominarlos y trabajarlos día a día, nos ayudará a conseguir unas novelas mucho más equilibradas y estructuradas, lo que facilitará mucho a lxs lectorxs su entendimiento y, por lo tanto, su disfrute. Al fin y al cabo, para eso mismo es para lo que nos sumergimos durante horas para esculpir nuestras ideas y convertirlas en historias.

Espero que os sirva de ayuda y pasad una feliz semana.

Abrazos.

 

J.R. Navas

¿Cómo crear personajes creíbles para tus relatos?

Buenos días, amigxs.

 

Uno de los mayores retos a los que se expone siempre un escritor es el de crear a sus propios personajes. Puede parecer fácil a simple vista: un nombre, un género, un poco de carácter y algo de experiencias, y ya está. Pues no, no es tan fácil, mis queridxs amigxs. Crear un personaje que resulte creíble para lxs lectorxs, y que empaticen con él/ella, requiere un trabajo cuidado y bien elaborado, de tal modo que, llegado el momento, las vivencias de estos personajes se extrapolen a quienes leen sus historias.

Para lograr un personaje creíble tan sólo tenemos que usar unos principios básicos de psicología, que nos ayudarán a dar un perfil psicológico del protagonista, o incluso, de los personajes secundarios que tengan cierta relevancia en la trama. Pero, te preguntarás, ¿y qué se yo de psicología para crear perfiles? No te preocupes, aquí va una pequeña ayuda.

 

¿Qué es un perfil psicológico?

 

El perfil psicológico de un individuo corresponde al conjunto de rasgos o características psicológicas (procesos mentales) que lo caracterizan.

Se determina mediante pruebas psicológicas específicas para cada aplicación (el famoso examen psicológico), lo que suele realizarse por ejemplo en los procesos de selección de personal.

Es importante recalcar que no se trata de las competencias técnicas de una persona (lo que es evaluado en otro tipo de exámenes o tests para cada ocupación), sino que de aspectos relativos a la personalidad, como reaccionamos ante diferentes situaciones, etc...

Generalmente se habla del perfil psicológico en el ámbito laboral, pero también el concepto es útil en ámbitos muy diferentes como la criminalística, donde se construyen modelos de la personalidad de los criminales en base a sus comportamientos conocidos, y de esta manera se puede ir confeccionando y reduciendo la lista de sospechosos en un crimen. Asimismo, los perfiles sirven para identificar personas con riesgo de asumir conductas que podrían ser peligrosas, y muchas otras aplicaciones más, en nuestro caso, para poder crear personajes creíbles para nuestras historias. 

Para determinar el perfil psicológico de una persona, tenemos que tener en cuenta cuatro factores propios de la personalidad.

  1. Rasgos de la Personalidad
  2. Tipos de Personalidad
  3.  El Carácter
  4.  El Temperamento.
  5. El Rasgo de Personalidad es el patrón relativamente duradero de las conductas propias del individuo, (cómo actúa, siente, piensa, etc…) y que tienen una relativa consistencia en distintas situaciones.
  6. Los Tipos de Personalidad son las categorías de personalidad de cada persona, que vienen caracterizados por diferencias físicas, que le hacen sentirse diferente del resto, tanto en lo negativo como en lo positivo.
  7. El Carácter es la tendencia hacia un tipo de comportamiento que manifiesta cada persona.
  8.  El Temperamento es la base biológica del carácter, y está determinado por los procesos fisiológicos  y factores genéticos que inciden en las manifestaciones conductuales.

En resumen, si queremos crear un personaje que pueda ser plausible y con el que lxs lectorxs puedan empatizar, es importante que nos hagamos un esquema –como las fichas de personaje de los juegos de rol- y detallemos todo lo concerniente al mismo, no sólo física, sino también psicológicamente. Tenemos que crear una infancia, una adolescencia y, para finalizar, un período de adulto en el que se puedan sacar experiencias y aprendizajes, como si fuera una persona real.

Espero que este post os haya servido de algo, mis queridxs amigxs, porque yo me voy de vacaciones, y hasta septiembre no volveré a estar por aquí con vosotros. Os deseo que lo paséis bien y, sobre todo, que escribáis mucho y que las musas os acompañen.

Un abrazo.

 

J.R. Navas

Herramientas del Escritor

Buenos días, amigxs

 

Siendo hoy día de descanso para medio país, los escritores aprovechamos para dedicarnos a nuestra profesión con más tranquilidad, dejando la apretada agenda abandonada para sumergirnos en ese manuscrito que llevamos días dejando de lado por culpa de otras obligaciones.

Cuando queremos dedicarnos a escribir alguna cosa, es fácil pensar que no debe ser muy complicado eso de “contar historias”, y es un error común definir el proceso de escritura como el acto de plasmar mil ideas en una pantalla o en una libreta. Sin embargo, vamos a ver una serie de herramientas que serán necesarias e imprescindibles para que nuestros textos tengan cierta estructura y sentido.

Es básico que el escritor tenga claro, ante todo, qué es lo que desea escribir. Puede ser una novela, un relato, un cuento, un ensayo o poesía; en cualquiera de los casos, necesitará usar estas herramientas. Le ayudarán en el proceso de creación de su obra, y, además, también le permitirán economizar el tiempo de forma efectiva, logrando un aumento de su productividad literaria.

Para empezar, vamos a ver lo que denominamos HERRAMIENTAS TÉCNICAS, a las que dividiremos en dos grupos:

  • Recursos Narrativos: Son  varios, como el punto de vista del narrador, el personaje, el diálogo, etcétera. Es fundamental que el escritor los maneje con soltura, pues son los elementos que le permitirán dar forma —la más precisa y adecuada— a sus historias.
  • Recursos Estilísticos: Estos recursos nos permitirán perfeccionar nuestra historia de forma gradual, es decir, cuanto más los usemos, más iremos puliendo nuestros manuscritos. Estos recursos son: Claridad, Naturalidad, Visibilidad, Ritmo Narrativo, Voz del Narrador, la Empatía, Composición, Tratamiento del tema a narrar, Construcción de Escenas, Los Diálogos, Punto de vista del Narrador, los Personajes y Conocimiento de los Géneros Literarios.

Las siguientes a tener en cuenta son las HERRAMIENTAS TEMÁTICAS.

Aunque pensemos que temas hay miles sobre los que escribir, la realidad es que en verdad no son tantos. La habilidad de elegir el tema a tratar es a veces más complejo de lo que parece, por lo que deberemos tenerlo en cuenta antes de dar el paso de decidirnos a escribir. Para simplificar nuestra elección, usaremos la idea de que existen dos mundos sobre los que elegir el tema: el mundo exterior y el mundo interior.

Por último, debemos tener en consideración las denominadas HERRAMIENTAS FÍSICAS.

                Estas consisten, en realidad, en depurar una serie de elementos para lograr situarnos de la forma más cómoda posible a la hora de escribir.

  • Deberemos buscar un espacio de trabajo silencioso y, a ser posible, solitario.
  • Tendremos siempre a mano una serie de diccionarios, prestos a consultarse ante cualquier duda.
  • Atiborrarnos de diverso material de consulta. (Libros sobre el tema que vamos a escribir, apuntes, fotos, documentación, etc.)
  • Y, por último, Internet. (Wikipedia es el “gurú” de todo escritor moderno). Una herramienta muy válida, siempre que la información que encontremos esté contrastada.

Como podemos comprobar, escribir es una labor que lleva también su propia disciplina y sus propios procedimientos, como cualquier otra profesión a la que nos dediquemos. Por lo tanto, no despreciemos estas herramientas a la ligera, puesto que formarán parte de ti para siempre desde el mismo día que comiences a escribir.

Un abrazo a todxs.

 

J.R. Navas