Biografía Literaria

Comienzos

 

Aunque empecé a escribir desde que era niño, no es menos cierto que mi carrera literaria está repleta de relatos inconclusos y novelas que aún tengo que terminar. Sin embargo, mi periplo empezó en torno al año 1997, cuando comencé a escribir una obra de esas que se quedan a medias, pues, a día de hoy, habría que remodelarla por completo y corregirla a fondo, un asunto que algún día deberé afrontar. Dicha novela se titulaba “La cueva de las runas”, y era una historia vikinga de un chaval que tenía que buscar la espada perdida del legendario héroe Sigfrido. Una historia simple en la trama, pero que quería dotar de toda la identidad del pueblo nórdico y aportar un toque histórico a la obra.

Años más tarde me lancé a escribir mi primera novela íntegra, y que sabía que formaría parte de algo más grande. Cómo de grande iba a ser es lo que me quedaba por dilucidar, y aunque en principio fue una trilogía, a día de hoy forma parte de una decalogía. El título de la trilogía inicial era “La Batalla de las Ánimas”, y en concreto se componía de tres partes: Hágase la luz, Sangre es vida, y Apocalypsis. La trama de esta trilogía giraba en torno a la historia de la guerra entre ángeles y demonios, entre el bien y el mal, pero aportando multitud de detalles propios de la fantasía épica y las mitologías antiguas que había estudiado, como la babilónica, la judía, la nórdica o la griega.

En fin, se puede suponer con facilidad que esta primera trilogía contenía multitud de fallos, ya que no tenía la madurez como escritor suficiente para darle la forma adecuada. En definitiva, se podría decir que fue como una especie de borrador inicial que fue publicado por una pseudoeditorial de Madrid entre 2009 y 2010, los dos primeros libros; y por otra pseudoeditorial en 2012 la tercera parte. La experiencia fue horrible, ya que ambas editoriales no funcionaron con la profesionalidad esperada, y buscaban sólo el beneficio económico de la coedición del libro, es decir, el pago anticipado de los ejemplares que me enviaron. Pagué el pato de ser un novato en estas lides, pero aprendí bien la lección.

En aquellos años yo estaba trabajando como Soldado Profesional en el Ejército del Aire español, aunque mi tiempo en las filas militares llegaría a su fin en el 2012, cuando abandoné las Fuerzas Armadas y volví de nuevo a la vida civil, después de once años de servicio.

 

Un nuevo renacer

 

Durante un tiempo abandoné la escritura y me centré en algo más importante: sobrevivir en una época de durísima crisis económica (cómo logré salir del paso sería una historia que daría para escribir otra novela). Eso sí, aproveché ese tiempo para aprender técnicas, consejos, métodos y un sinfín de cosas más que rodeaban al mundo de la literatura, y que esperaba que algún día me sirviera para dar forma a mi sueño y lograrlo algún día. Y es que ser escritor fue siempre uno de mis anhelos, ya que he sentido la necesidad de contar historias desde que era un crío.

Precisamente, cuando la crisis me afectó con mayor crudeza, fue cuando volví a retomar mi amor por las letras. En principio lo hice para intentar evadirme durante un rato de los problemas que me rodeaban; esos que todos los mortales de a pie tenemos o hemos tenido en algún momento de nuestras vidas. Para lograr esa catarsis literaria me sumergí de nuevo en el mundo que había creado para “La Batalla de las Ánimas”: el mundo de Elereí. Lo retomé a fondo y ordené todas las notas que había tomado de los errores que había cometido en el pasado. Los repasé uno por uno y me di cuenta que tenía ante mí una empresa titánica, pero ilusionante, la de formar los diez libros que iban a componer la nueva saga que llevaría por título “Las Crónicas de Elereí”.

Esta nueva saga la publiqué con una plataforma de autoedición que descubrí por accidente, y que forma parte de Amazon. Dicha web de autopublicación era CreateSpace, y descubrí también Kindle Direct Publishing para las ediciones en formato digital, lo que me ayudó a dar luz a mis obras sin necesidad de embarcarme en el engorroso y frustrante proceso de búsqueda de una editorial. Luego, aplicando métodos de técnicas de marketing y publicidad en las redes sociales, logré hacerme un pequeño hueco en este difícil mundo literario. Tardé más de un año en vender mi primer libro –exceptuando los que había vendido a amigos y conocidos, claro está-, y luego las ventas fueron incrementándose lentamente, muy lentamente. No ganaba nada más que unos pocos euros, pero estaba feliz porque había logrado hacer lo que más quería.

Mientras iba recomponiendo estos libros, también volví a coger un proyecto que tenía abandonado y que sería mi primera novela histórica: “Las Concubinas del Mal”. Como buen historiador, lo primero que hice fue sumergirme en la documentación del tema que quería tratar. Deseaba contar la historia de Madeleine Bavent, una mujer que sufrió en sus propias carnes uno de los casos más brutales de abusos sexuales en un convento de Normandía, a mediados del siglo XVII. Como es evidente, no fue fácil conseguir esta información, pues en internet sólo encontré vagas referencias sobre el caso, así que no tuve más remedio que embarcarme en un viaje hasta Louviers, Francia, para buscar de primera mano toda la documentación que necesitaba para dar forma a la novela.

El proceso fue duro, pues me encontré con muchos obstáculos para lograr mi objetivo, pero al final conseguí encontrar lo que buscaba: la transcripción del juicio a Madeleine Bavent, y que un amable amigo francés me ayudó a traducir para tomar nota de lo más importante del proceso judicial contra la pobre chica y los testigos e inquisidores que la torturaron y la vejaron hasta su muerte.

Finalmente, la novela vio la luz en el años 2015 y la autopubliqué a través de la plataforma de autoedición de Amazon, CreateSpace, al igual que había hecho con las tres primeras partes de “Las Crónicas de Elereí”. La obra fue cogiendo fuerza entre el público poco a poco, y a día de hoy ha sido traducida al inglés y al francés, habiendo vendido mucho más de lo que imaginaba en un principio.

Paralelamente a la publicación de estos libros, aproveché también para recopilar unos cuantos poemas, epístolas y relatos cortos que tenía desperdigados en el ordenador y los ordené para dar forma a una antología titulada “Mar y Arena: Antología poética, reflexiones y otras insanias”. En este pequeño extracto cohabitan mis primeros escritos y algunas cosas que han ido surgiendo con el paso de los años. Se podría decir que era más un libro introspectivo que una obra de tirada comercial.

 

Poniendo los cimientos

 

En pleno proceso de reconstrucción de “Las Crónicas de Elereí”, y con “Las Concubinas del Mal” vendiéndose cada vez más, me llegó la oportunidad de impartir mi primer taller de escritura. La verdad es que nunca me imaginé que acabaría dando clases, pues no me considero precisamente una persona extrovertida, pero el 18 de enero de 2016 estaba de pie, delante de una veintena de personas que esperaban que yo les enseñara a dar forma a sus propias historias. Me sentí extraño y nervioso, incapaz de saber si lograría satisfacer las necesidades de mis alumnxs. De esa veintena inicial, al final del curso sólo se graduaron nueve, pero fue algo especial para mí, pues ellxs me demostraron que también tenía algo dentro de mí que ignoraba por completo: la capacidad de la docencia.

A partir de ahí seguí dando más talleres y cursos, los cuáles pueden ver en mi currículum literario, y he sumado decenas de alumnxs más de diferentes nacionalidades que han seguido mis talleres y cursos para empezar su propio camino como escritorxs.

Fue precisamente a comienzos del año 2016, mientras impartía mi primer taller de escritura, cuando decidí dar forma a lo que quería que fuera mi primera antología de relatos de terror. La verdad es que la idea original era la de seguir escribiendo para no perder el hábito, pues la novela que tenía en mente requería de una dedicación especial que la labor docente no me permitía otorgarle. Por ello, para seguir entrenando mis sentidos literarios, me propuse recopilar unos cuantos relatos de terror y misterio, dotándolos de mi estilo particular de escritura, muy cercano al Romanticismo y al Realismo, con toques del Modernismo.

Al comienzo de formar la idea no tenía muy claro cómo orientarlo, así que cogí un viejo relato que había escrito en el año 2004 (El Pacto) y lo revisé para poder convertirlo en el primer cuento de la antología. Quería titularla “La Habitación Acolchada. Relatos de Terror y Suspense”, así, sin más, pero algo en mi interior me decía que el título estaba incompleto.

Faltaba un detalle minúsculo, pero el más importante.

Una noche, mientras escribía el segundo relato, me di cuenta que estaba contando una historia basada en una vieja casona situada en el barrio de San Francisco, en Telde, Gran Canaria. Al pensar en el relato “El Pacto”, que lo había situado en el Barranco del Infierno, en Tenerife, fui consciente de que ambos se basaban en lugares de Canarias que albergaban sus respectivas leyendas terroríficas, y fue entonces cuando caí en la cuenta de qué detalle le faltaba al título. Había que añadirle “de Canarias”. Entonces lo vi claro, y me propuse desde ese momento recuperar las leyendas urbanas de terror de nuestras islas y adaptarlas como relatos, jugando con ellas a mi antojo y dotándolas de su propia identidad, pero sin perder la esencia de la historia original que llegó hasta mí.

La primera parte salió a la venta en la segunda mitad de ese mismo año, y la aceptación por parte de lxs lectorxs superó todas mis expectativas. Recibí pedidos de diferentes lugares, no sólo de Canarias, sino desde la Península también, que se interesaban por conocer el lado más oscuro de nuestras Islas Afortunadas. Posteriormente comenzó a distribuirse en diferentes librerías y grandes superficies, lo que no imaginé que llegaría a pasar con un libro autopublicado.

Así, con esos resultados tan positivos, aproveché el verano y los meses siguientes para dar forma a lo que iba a ser mi primera novela de vampiros.

Los que me conocen bien, saben de mi pasión por estos seres que han llenado páginas incontables en el mundo de la literatura. Pero, más allá de ese gusto por el personaje oscuro, tenía claro que quería escribir algo muy diferente de lo que se había publicado en los últimos años. El mito del vampiro había sido vilipendiado por las ignominiosas novelas de adolescentes, o por aburridos conflictos emocionales que se notaban en novelas más bien malas, desde mi punto de vista. Yo quería recobrar al Lord Ruthven, de Polidori; a la Carmilla, de LeFanu; al Drácula, de Stoker. Y a ello me puse.

Me documenté a fondo sobre el mito de los vampiros, creando una tesis completa de estudio para dar forma a una trama que se saliera de lo corriente. De ahí nació la “Saga de Lamashtu”. Sin embargo, antes de lanzarme de lleno a ella, recuperé un manuscrito perdido que llevaba diez años descansando en las criptas de mi disco duro. Le hice un lavado de cara completo y lo convertí en la primera parte de la tetralogía, lo llamé “Diario de un Vampiro. Preludio de la Saga de Lamashtu”. El libro es una obra escrita en primera persona en el que el principal protagonista, Yusef, cuenta su vida como vampiro y los descubrimientos que hace en su caminar por los siglos como Guardia de Pazuzu, que busca dar caza a los Descendientes de Lamashtu, la Diosa Vampira de los sumerios.

Paradójicamente, esta novela no conquistó a mis lectorxs españolxs, pero sí que se vendió bien al otro lado del Atlántico, sobre todo en México, lo que ha otorgado a mis novelas un halo de internacionalidad que ha arrastrado a mis otras obras.

 

Metas cumplidas

 

Estaba claro que la bola de nieve iba creciendo. La gente que compraba mis libros comenzaron a contarse por centenares, y mi carrera de escritor estaba empezó a hacerse un nombre poco a poco, a base de esfuerzo, fuerza de voluntad, resiliencia y constancia. Pero esto no había hecho más que comenzar, y lo que me deparaba el futuro era algo que ni yo mismo hubiera creído.

Sin duda, el éxito de “Las Concubinas del Mal” y de “La Habitación Acolchada 1” hizo que el interés por mis libros se despertara en muchos rincones del mundo hispanohablante, y me llegaron algunos correos y mensajes pidiéndome una segunda parte de los relatos de Canarias, o incluso una continuación de la historia de Madeleine Bavent. También fue en aumento el número de seguidores de “Las Crónicas de Elereí”, y este fenómeno trajo consigo el interés de círculos de fantasía épica por mi trabajo. En definitiva, las semillas que había sembrado en los años anteriores comenzaban a dar sus frutos.

Dada la demanda de mis lectorxs, me embarqué en la consecución de “La Habitación Acolchada 2. Relatos de Brujas de Canarias”. En esta ocasión quise realizar una antología temática, centrándome en las historias y cuentos populares de nuestra tierra canaria, rica en mitos sobre brujería. El libro salió en agosto de 2017, aunque le costó arrancar en ventas y no logró alcanzar a su predecesor hasta mediados de 2018, cuando su distribución aumentó de forma considerable entre los meses de mayo y julio.

En ese mismo año 2018, tuve tiempo de sacar a la luz la segunda parte de la “Saga de Lamashtu”, subtitulada “Los Descendientes”. El libro fue recibido con mucha expectación por parte de los seguidores de “Diario de un vampiro”, que esperaban con ansia la continuación de la historia. Sin embargo, lo que cambió mi vida para siempre fue el acontecimiento más importante de mi vida, en cuanto a lo profesional se refiere.

Ese día fue el 18 de julio de 2018

Antes de decir por qué es tan importante esta fecha, debería remontarme a unos meses antes. Como ya saben, mis lectorxs ya se contaban por centenares y todxs me comentaban un aspecto en común que tenían mis novelas y relatos: las descripciones tan visuales que contenían, que hacía que al leerlos se sintieran dentro de los escenarios y las situaciones que vivían los personajes. Por el empeño de algunxs de estxs lectorxs, preparé un proyecto de una posible producción de una serie de televisión para los relatos de “La Habitación Acolchada 1 y 2”. La verdad es que prepararlo no me costó demasiado, pues ya tenía conocimientos previos sobre guión de cine y proceso de pre-producción, así que en una tarde hice el proyecto y lo envié a diferentes productoras de cine de las islas y de la Península.

No tuve que esperar demasiado para recibir una respuesta, y ésta vino de la mano de Arena Estudio, una productora con experiencia nacional e internacional y que contaba con importantes clientes en su cartera. Sony, Atresmedia y Mediaset, estaban entre ellos, y sus colaboraciones en diferentes tipos de actividades audiovisuales avalaban su trabajo.

No me lo podía creer. Ya se pueden imaginar cómo recibí la noticia de que estaban interesados en llevar a cabo la serie.

No lo negaré, lloré de alegría. Era el sueño de cualquier escritor, o escritora, convertido en realidad. Las negociaciones para la firma del contrato fueron fluidas y sin contratiempos, y en la fecha que les mencioné antes, firmamos el acuerdo por el cual se llevarían a la pequeña pantalla esas historias de terror y brujas de Canarias.

A día de hoy, estamos metidos de lleno en el proceso de preproducción de la serie, y yo sigo escribiendo mis historias, preparando la tercera parte de “La Habitación Acolchada”, que esta vez estará centrada en las historias sobre fantasmas y casas encantadas de Canarias. También estoy terminando de dar forma a la quinta parte de “Las Crónicas de Elereí”, subtitulada “Atlantis”.

¿Qué me deparará el futuro? No lo sé, pero lo que sí tengo claro es que seguiré escribiendo día tras día, pues es la labor que más me ha llenado en la vida.